ENCUENTROS CON LA BANCA II

 
Sábado, 3 de Mayo de 2014
 

Como he dicho en mi artículo anterior de ENCUENTROS CON LA BANCA I, me voy a dedicar a contar "historias", ya sean vividas por no decir "sufridas" en nuestra Correduría o las que han tenido que soportar algunos de mis clientes, agradecer a Ivan, que se haya prestado a contarnos su experiencia y que nos la haya mandado para publicarla con pelos y señales, paso a realizar un copia y pega de su escrito que considero no tiene desperdicio:

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¿Qué es una entidad bancaria y a qué se dedica?

 

            Mi nombre es Iván Jalón Antoñanzas, soy licenciado en Derecho y ejerzo como socio en un despacho jurídico dedicado a la asesoría empresarial. La razón del presente escrito es la de plasmar brevemente mi visión sobre la sinrazón de la actividad que desarrollan las entidades bancarias en la actualidad, poniendo como ejemplo una serie de despropósitos que he sufrido en mis propias carnes y que he visto sufrir en las carnes de mis clientes. 

            Según establece el artículo 1 del real Decreto Legislativo 1298/1986, de 28 de junio, sobre adaptación del derecho vigente en materia de Entidades de Crédito al de las Comunidades Europeas se define a las entidades de crédito como “toda empresa que tenga como actividad típica y habitual recibir fondos del público en forma de depósito, préstamo, cesión temporal de activos financieros u otras análogas que lleven aparejada la obligación de su restitución, aplicándolos por cuenta propia a la concesión de créditos u operaciones de análoga naturaleza”.

El artículo 2 del mismo texto legal dispone “Se conceptúan entidades de crédito:a) El Instituto de Crédito Oficial.b) Los Bancos.c) Las Cajas de Ahorros y la Confederación Española de Cajas de Ahorros.d) Las Cooperativas de Crédito”. Así las cosas, en lenguaje corriente, las entidades de crédito, bancos y cajas, se dedican como actividad principal a recibir dinero que deberá ser devuelto para con él proceder a conceder créditos pero, ¿es ésta realmente la actividad principal de las entidades? Bajo mi punto de vista NO.

            En los últimos cuatro meses he recibido de mis dos bancos habituales más de diez llamadas telefónicas en las que me ofrecían diversos seguros tanto para mi actividad profesional, como para la cobertura de diversos bienes como coche o vivienda. Me refiero a los últimos cuatro meses no porque antes no recibiera llamadas de este tipo sino porque ha sido en los últimos mese cuando he sentido una mayor insistencia en el tema. Por el contrario, las llamadas relativas a la oferta de productos de inversión para mis modestos ahorros o la puesta a disposición de préstamos fueron nulas, tanto en los últimos cuatro meses como desde que tengo conocimiento. El colmo de la desesperación por formalizar pólizas de seguros por parte de las entidades bancarias se produjo hace quince días cuando la llamada que recibo de uno de los bancos con los que trabajo (Ibercaja Banco, SAU) se traduce en los siguientes términos: o formalizo con ellos una póliza de seguro de vivienda en relación a un inmueble que responde con garantía hipotecaria de un préstamo formalizado con ellos o de forma automática procederán a aumentarme el diferencial de dicho préstamo.  La “coletilla” de dicha conversación es que no lo hacen por presionarme sino porque así venía marcado como cláusula en la escritura pública de préstamo con garantía hipotecaria formalizado con ellos. La primera sensación de miedo ante el posible incumplimiento por mi parte de productos vinculados se disipó al comprobar que el compromiso adquirido por mi parte era el de formalizar un seguro sobre la vivienda sin que se estableciera la obligatoriedad de realizarlo con la propia entidad.

            Pero es que lo contado hasta ahora no es la primera de las batallas libradas en relación al seguro de vivienda. La primera de ellas la libré en el momento en el que procedí a cancelar el seguro de vivienda suscrito con ellos para proceder a realizarlo con mi corredor de seguros habitual, momento en el que la entidad de motu propio procedió a devolver el recibo del nuevo seguro para cargar en la cuenta el seguro suscrito con ellos, haciendo caso omiso a la carta de cancelación enviada con dos meses de antelación a la expiración del contrato, tal y como marca la Ley del Contrato de Seguro.

            Hasta aquí lo acontecido a mi persona. Sobre la casuística de mis clientes podría escribir un libro en relación a los despropósitos de las entidades bancarias en relación a esta actividad paralela que vienen realizando en los últimos años: formalización de contratos de seguros y venta de inmuebles.

            Existen estudios (sirva de ejemplo los realizados por la empresa consultoria MILLIMAN Dos recientes estudios de la consultora MILLIMAN, sobre el negocio de banca-seguros en Europa (European Life Bancassurance Report 2006, 4.ª ed., y European Non Life Bancassurance Review, 2005, 1.ª ed. http://www.milliman.es), que analizan la distribución de seguros a través de la banca llegando a alcanzar en países como España cuotas entre el 35 y el 50%. De igual forma ocurre en el caso de la venta de inmuebles, donde además de conseguir estas cifras se opera a través de mala praxis como la derivada de negar financiación para inmuebles que no son suyos.

            En conclusión, dado los arduos momentos que vive la banca (en concreto la española) ha preferido dedicarse a otros menesteres que los propios de su sector, haciéndolo en muchos casos con malas artes y en todo caso beneficiándose de su posición dominante en cuanto a la cartera de clientes que manejan. Puedo parecer raro, pero de igual forma que cuando tengo un problema de salud acudo al médico, cuando quiero proyectar una edificación a un arquitecto y cuando tengo un problema legal a un abogado, cuando necesito contratar un seguro acudo a un corredor de seguros, único profesional independiente que marca el ordenamiento. Dejemos de acudir a las entidades bancarias para solventar cuestiones ajenas a la inversión de capitales y a la solicitud de créditos, ya que con ello veremos mejorar la calidad de nuestros productos (mayores coberturas) a precios más económicos.